En esta guía te mostramos cómo preparar salsas coreanas con lo que ya tienes en casa y sumarlas a platos chilenos para variar en nuevos sabores.
La cocina coreana viene ganando espacio en muchas mesas del mundo, y uno de sus secretos mejor guardados está en sus salsas. Con sabores que van de lo picante a lo fermentado, cada una tiene una personalidad marcada que transforma preparaciones sencillas.
En este artículo te contamos cuáles son las salsas coreanas más representativas, cómo combinarlas con ingredientes que usas en tu día a día y por qué vale la pena animarse a probarlas.
¿QUÉ TIENEN DE ESPECIAL LAS SALSAS COREANAS?
Se caracterizan por su intensidad, su equilibrio y su capacidad de realzar ingredientes sin ocultarlos. Algunas, gracias a procesos que concentran sus sabores, tienen ese gusto profundo y umami, mientras otras mezclan dulzor, sal y picante con una delicadeza única.
Lo interesante es que, pese a su fuerza, se integran fácilmente a preparaciones comunes. Un arroz, una carne de vacuno grillada o una ensalada con zapallo italiano pueden cambiar por completo con solo una cucharada de estas salsas.

TIPOS DE SALSAS COREANAS Y QUÉ SABOR TIENEN
En la cocina coreana, las salsas son parte del corazón de muchas preparaciones. Tienen perfiles muy distintos y conocerlas ayuda a darles el uso justo según el plato o el momento.
A continuación te enseñamos las más representativas, qué las diferencia entre sí y cómo se sienten. Así vas a poder elegir la que más te guste y utilizarla con ingredientes que ya tienes a tu alcance:
Gochujang
Es una pasta espesa de ají fermentado. Tiene un picor suave y un dulzor leve que la vuelve muy versátil. Es ideal para carnes, arroz salteado o vegetales grillados.
Doenjang
Hecha de porotos de soya fermentados, es salada, profunda y un poco terrosa. Funciona bien en caldos, estofados o sopas con verduras como repollo o betarraga.
Ssamjang
Es una mezcla de gochujang, doenjang, ajo, cebolla y aceite de sésamo. Tiene una textura más densa y un sabor equilibrado entre dulce, salado y picante. Perfecta como dip o para acompañar wraps.
Ganjang
Es la versión coreana de la salsa de soya. Es más suave que la japonesa y menos dulce. Ideal para aliños, marinadas o salteados livianos.
Chogochujang
Gochujang con vinagre y azúcar. Es más ligera y un poco ácida. Queda bien con mariscos, choritos o ensaladas con fruta o palta.
Yangnyeom
Es la salsa típica del pollo frito coreano. Dulce, picante y pegajosa. Muy sabrosa sobre trutos o varitas grilladas.
Gireumjang
Es una mezcla simple de aceite de sésamo con sal. Va perfecta con arroz, papas cocidas o verduras tibias.
¿CÓMO USAR LAS SALSAS COREANAS EN LA COCINA?
Teniendo en cuenta que son un complemento para las recetas, su inclusión puede resultar más fácil de lo que crees. Si tienes arroz, verduras, carne, pollo, entre otros, hay una salsa que debes probar:
- Trutos de pollo al horno con gochujang y sésamo: marina los trutos con gochujang, aceite y un poco de miel. Lleva al horno y espolvorea sésamo y ciboulette al final.
- Arroz salteado con huevo y ssamjang: haz un arroz blanco, agrega huevo revuelto, zapallo italiano y una cucharadita de ssamjang. Mezcla todo caliente para que la salsa se integre bien.
- Sopa de porotos con doenjang: si tienes poroto negro o poroto verde, añade una cucharadita de doenjang al caldo para darle un sabor más profundo y salado, sin usar sal extra.
- Tortilla de papa con ganjang y ají verde: prepara la tortilla como siempre y al servir, échale un chorrito de ganjang con rodajas pequeñas de ají verde encima.
- Tofu grillado con chogochujang: dora el tofu en sartén y sírvelo con una mezcla de chogochujang y jugo de limón. Acompaña con palta o ensalada de repollo.
PREPARACIONES QUE VAN BIEN CON LAS SALSAS COREANAS
¿CÓMO HACER SALSAS COREANAS CASERAS?
Aunque son originarias de otro país, muchas salsas coreanas pueden prepararse en casa con ingredientes que ya conoces y que son fáciles de encontrar en Chile.
Estas versiones caseras te pueden ayudar a experimentar, sin tener que salir a buscar productos específicos. Si te gusta cocinar, vas a disfrutar la mezcla de dulces, salados, fermentados y picantes que define a esta cocina:
- Pasta picante estilo gochujang, hecha en casa: recrea algo muy parecido al gochujang con ingredientes más accesibles. Solo necesitas ají seco molido, chancaca rallada, salsa de soya, ajo y un poco de harina de arroz o maicena para dar cuerpo. Esta mezcla densa y picante le da carácter a marinadas, platos con arroz, tofu o trutros de pollo.
- Salsa espesa para untar tipo ssamjang: se prepara en pocos minutos con miso claro, ajo picado, aceite de sésamo, ciboulette, azúcar y ají en polvo. Su textura espesa y sabor profundo combina muy bien con zapallo italiano grillado, bastones de papa o pan tostado en una mesa compartida.
- Alternativa casera al doenjang: si no consigues doenjang, mezcla miso suave con salsa de soya, vinagre de manzana y un poco de ajo rallado. Esta mezcla tiene un perfil fermentado que se adapta bien a sopas con poroto verde, zapallo o repollo, o a salteados sencillos.
- Salsa de soya saborizada con ají y sésamo: transforma la salsa de soya básica con ají verde en rodajas, ajo picado, un toque de vinagre o limón y semillas de sésamo tostado. Da un sabor distinto que realza preparaciones como arroz blanco, tofu dorado o un pescado grillado.

RECOMENDACIONES PARA LAS SALSAS COREANAS EN TUS COMIDAS
No se trata simplemente de poner las salsas coreanas en las preparaciones, sino de que logres los resultados más deliciosos. Estas salsas tienen carácter y lo ideal es saber aprovechar todo su potencial para que no se sientan invasivas. Por eso, conviene considerar algunos detalles antes de usarlas:
- Puedes mezclar gochujang con yoghurt natural: eso suaviza el picante y crea un aderezo cremoso que funciona perfecto con ensaladas de papa, repollo o como base para wraps fríos.
- Calienta el ssamjang ligeramente antes de usarlo como dip: unos segundos en microondas o al baño maría liberan su aroma y lo hacen más fluido, perfecto para verduras cocidas o choclo al vapor.
- Súmale ganjang al arroz recién cocido antes de taparlo: unas gotas al fondo de la olla antes de reposar el arroz le dan sabor y un aroma suave que se reparte mejor que sí lo agregas después.
- Doenjang con un toque de chancaca rallada o miel: endulzar ligeramente esta pasta salada permite incorporarla en preparaciones más suaves, como una sopa de zapallo o porotos con verduras, sin que se vuelva dominante.
- Congela porciones pequeñas de las salsas si no las usas seguido: sobre todo si vienen en envases grandes. Utiliza cubeteras para hacer bloques chicos y solo sacas lo que vas a ocupar.
- Agrega una cucharadita de chogochujang a jugos de cocción: en carnes o verduras al horno, mézclala con el fondo de la bandeja y vas a tener una salsa ácida-picante lista para servir.

Si lo habrás notado, no hace falta viajar a otros lugares para conocer sabores excéntricos. Con unas cuantas salsas coreanas y lo que ya tienes en casa, puedes darle un giro distinto a tus platos de siempre, con combinaciones que te sorprenderán sin hacer grandes esfuerzos.
Fuentes:
